martes, 16 de junio de 2020

Otra historia que contar




Todo estaba yendo como siempre, en la mañana iniciaba un día cotidiano para todos, trabajadores dirigiéndose a sus lugares de trabajo y estudiantes en camino a sus lugares de estudio, todos arrancando un día más de rutina. ¿Quién pensaría que una noticia podría cambiar drásticamente la vida de todas las personas alrededor del mundo? Nadie. Pues apareció un virus llamado el COVID 19, que a pesar de iniciar en un país lejano a nuestro continente, se esparció tan rápido que los gobiernos de todos los países del mundo se vieron en la obligación de tomar medidas para evitar la acelerada propagación del mismo, esto dio comienzo a la cuarentena y al cierre de fronteras, causando mucha inquietud en las personas, mucho desempleo por el cierre de la mayoría de las empresas y negocios, hay personas que no tienen lo necesario para mantener su hogar, estudiantes que no poseen lo necesario para aprender desde casa y un sinfín de factores que sin duda han afectado el equilibrio de los habitantes del planeta tierra y no menos importante, la economía mundial.
Muchos están angustiados por  todo lo que está pasando, gracias a ello despertó al fin el Dios de la ansiedad, este a pesar de ver el estado en que se encontraba todo el planeta, decidió observar sin intervenir, para así poder disfrutar un poco el haber despertado luego de tantos años. Por otro lado preocupado por perder su trabajo al igual que muchas personas, se encuentra el panadero, quien gracias a su jefe se ha mantenido en sus labores, haciendo entregas directas a sus clientes. El vampiro aprovechó de estar en casa para relajarse (Lo habían despedido) y actualizarse con información que obtenía en la red sobre diversas cosas, también para observar como reaccionaban las personas ante una situación crucial como la que vivían actualmente y entre tantas publicaciones hubo una en especial que le llamó la atención, un grupo que se encontraba esparciendo rumores e información falsa sobre el brote del virus, asustando así a muchas personas. En poco tiempo logró identificar a la persona y obtener su ubicación.
Dado que no se tiene permitido el salir a menos que sea necesario (Para evitar más contagios) el vampiro se vio en la obligación de aparecer en la casa del panadero, mostrándose tranquilo y sereno, mientras este soltaba uno que otro insulto por el susto de encontrar a alguien allí, el vampiro no le dio gran explicación del como entro a ese lugar, solo le dijo que se sentara, ya que tenía algo importante que decirle y este le obedeció. El vampiro comenzó a explicarle lo que ha pasado en otros años (Fiebre amarilla, peste negra, entre otros), dándole a entender que no es la primera, ni la peor cosa a la que se han tenido que enfrentar, también le explicó que pese a que la tecnología actual es más avanzada que la de años atrás, igual se debe cumplir con ciertos procesos y pasar una cantidad de tiempo buscando una vacuna. Pasaron alrededor de 3 horas, y el vampiro ya había acabado de esclarecer todas las dudas que surgieron en el panadero, de modo que el último comprendió el daño que hacía al esparcir información falsa por las redes y decidió crear foros junto a su grupo donde repartirían información de fuentes confiables a las personas, logrando así calmar a muchos de sus seguidores que estaban angustiados.
El Dios de la ansiedad se percató que de a poco estaba perdiendo su poder, así como pasaba cada vez que estaba por volver a su estado de sueño, esto le pareció extraño ya que él no estaba ayudando a calmar a las personas y se puso en busca de la causa de su actual estado y, al poco tiempo dio con el ser que ocasionó su repentino cansancio, el vampiro, que trabajaba muy duro en esparcir la información que obtuvo gracias a todos los siglos que ha estado viviendo en la tierra, consiguiendo así que llegara la calma, el Dios decidió ayudar un poco, ofreciéndole a los científicos lo que les hacía falta para llegar a la vacuna que pondría fin a todo lo que estaba pasando.
La vacuna se fue esparciendo por todo el mundo, logrando así, que las personas pudieran salir a las calles sin problemas, los desempleados se pusieran en busca de trabajos, los estudiantes volvieran a su rutina de estudio y nuevamente las cosas se calmaran. El Dios de la ansiedad volvió a su estado de sueño, el vampiro consiguió trabajo en otra biblioteca y el panadero continuó con su trabajo en la panadería de su jefe, todo volvió a su modo habitual, convirtiendo así este suceso en otra historia para contar.

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