Acción ordinaria, resultado milagroso.
- x Alexandra Lorca
Fui con la Sofía y la Valentina mis primas a tomarnos unas chelas al Cerro en los pinos por alto Manquehue, íbamos a quedarnos acampar en la noche. Cuando cayó el sol nos pusimos a armar nuestras carpas, yo estaba doblando la funda de mi carpa y a 1 metro de distancia visibilice unas cosas fluorescentes a los pies de un árbol, nos acercamos con las chiquillas y nos dimos cuenta de que eran hongos, siempre hemos sido arriesgadas y los probamos después de derretirlos en la fogata. Nos comenzamos a sentir extrañas y teníamos la sensación de querer caminar, caminamos hacia el centro en busca de una botillería para comprar cigarros, pero todo estaba muy solo y vacío, todo estaba cerrado. El cielo comenzó a nublarse y una sirena con una voz tétrica sonó, avisándonos del cierre de la comuna iniciando la cuarentena obligatoria y el resguardo total en sus casas, producto de que las alcantarillas y ESVAL estaría contaminadas de un virus sumamente letal en nuestra comuna, la Valentina nos comentó de una publicación que leyó en Facebook del corte inmediato del agua en nuestra comuna en la mañana, pero creyó que era falso. Llamé a mi padre para saber si nos podía venir a recoger ya que no había locomoción de ningún tipo activa, pero las líneas colapsaban. Nos fuimos caminando pasamos por el hospital de Quilpué y estaba lleno de ambulancia y gente en aglomeración gritando y pidiendo ayuda, desde lejos me percaté de que estaba estacionado el auto de mi papá, me desespere corrí para entrar al hospital y el guardia me detuvo diciéndonos que no deberíamos estar en la calle y que nos harán pruebas para saber si estábamos contagiadas las probabilidades de estarlo eran de un 99,9%, pues yo y mis primas que venían desde Santiago estaban hace 2 semanas en mi casa consumiendo del agua contaminada. Intentaron agarrarme a mí y a mis primas, pero yo corrí en busca de mi padre era lo único que tenía en la vida tras la muerte de mi madre hace algunos años, entre tanta gente desesperada muriendo en frente de mis ojos lo vi allí tirado en el piso con oxígeno tenia dificultad respiratoria y tocia muy fuerte, estaba débil y sudaba por la fiebre, comencé a entrar en pánico, pues no había abasto la gente gritaba y lloraba de miedo. Sentía como mis piernas y mi cuerpo se desvanecía temblando, me desmaye.
Cuando me desperté estaba junto a mis primas en una sala aislada, resulta que luego de desmayarme un grupo de enfermeras se encargó de nosotras aislándonos en una sala de pruebas el resultado de la prueba había sido Inesperado y milagroso, Ni yo ni ellas estábamos contagiadas del virus mortal, pero las pruebas mostraban presencia activa de este en nuestro organismo desde hace unas horas, al rato se registra una autoeliminación del virus en nuestro sistema en presencia de una bacteria del tipo 3312, esta era producto del hongo que habíamos ingerido. Nos interrogaron para saber el lugar exacto en donde vimos e ingerimos los hongos “milagrosos” así los llamaban, esta fue la cura al mortal virus y la sanitización a las aguas contaminadas. Finalmente, después de casi un mes del terrible y traumático episodio nos dieron el alta, nos practicaron múltiples pruebas fuimos como ratas de laboratorio.
Esta fue la gran salvación de la humanidad y todo por la arriesgada decisión de drogarnos con hongos.
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