Calígula el pájaro mediocre
Soy Calígula el pájaro mediocre. No soy
alto ni bajo, con manos blancas y negras. Mis ojos, son pequeños y tengo la
nariz ancha; no tengo la mejor visión del mundo, pero por lo menos puedo ver
mejor que un ciego. (Lo demás de mi persona no es relevante), soy delgado, pelo
largo café; tengo cicatrices en mi espalda, en mis manos y en la frente.
Normalmente estoy constantemente aburrido; por lo que estoy todos los días
pensando en correr, y creando situaciones que
nunca van a suceder. Me duelen las rodillas y a veces el estómago (por
el hambre).
No de que hacer con el futuro; tal vez
hacer algo sin sentido es lo que quiero, sin embargo en ninguna realidad me conviene.
Ojala deje de repetirme lo obvio y salga hacer la vida, un experiencia irreal.
A continuación para rellenar, les cuento
una historia.
Hay veces en las que uno no sigue el sendero,
quizás para no llegar a la meta, por que sabe que al llegar tendrá que hacer
mil cosas, en poco tiempo; es por eso que un día, cuando iba de regreso a casa,
preferí quedarme un rato en un parque pequeño a meditar.
El parque no era nada del otro mundo pero había
algo que en mi casa es muy difícil de conseguir; el silencio; Pocas cosa se
oían, el sonido de las aves, pasos cortos que recorren la vereda y viento, ligero
o fuerte no importaba mucho, con tal de no percibir siluetas molesta, era feliz.
Bueno como sea o como allá pasado; estaba sentado
en esas típicas bancas publicas, que se encuentra en el parque, cuando se me
acerca uno de esos pájaros pequeños que cantan todo el maldito día; y sin saber
por que, le digo: -wena pájaro, ¿Cómo te va? Y sin esperar un respuesta el
jodido pájaro del demonio responde:-no tan bien, desde que los homosapien
sapien como tu, empezaron a cambiar de color las nubes. No pude procesar la información
por unos instantes, como si mi cerebro se hubiera detenido. Entonces respire
profundamente; le di una patada fuerte al demonio volador y Salí corriendo del
parque.
Al día siguiente no pude pensar en otra coca,
a si que me propuse que cuando pase por el parque, me disculparía con el
pájaro( si es que estaba) y trataría de socializar con el ave.
Hay estaba yo, curioso, en ese relajante
parque lleno de caca de pájaros y juegos que nadie usa; me acerco a un árbol
que estaba lleno de pájaros que posaban en las ramas, y digo:
-perdón ave, si es que estas hay, solo me
asuste un poco…; vine a disculparme.
Y en lo profundo del árbol una voz me
responde:
-esta bien; fue mi culpa haberte hablado;
nosotros tenemos prohibido hablarle a ustedes, es mas, ahora mismo si no hubieras
venido voluntariamente, te hubiéramos secuestrado y te traeríamos ante
nosotros.
Yo no puse mucha atención, los pájaros me
encantaban y ver uno de cerca y que además este hablando, te deja desconcertadamente
asombrado. Bueno cuando el ave dejo de hablar, una luz proveniente del árbol me
cegó y solo pude escuchar voces graves discutiendo; sentí plumas tocando mi
piel y al mismo tiempo mezclándose con mi carne. Pasaron hora para que mi visión
volvieran, pero en cuanto regresaba los colores únicos del arcoíris, Pude definir
que mi estatura no era la misma, mi piel tampoco, mis piernas eran mas flacas,
mis pies no eran pies, mi cara se alargo y ya ni le puedo decir cara, pero lo
peor (que pronto se convirtió en lo mejor) estaba repleto de plumas azules, desde
las puntas de mis manos asta la punta de mi cola. Me había transformado en un
ave azul…un pájaro, un monstro enano y feo.
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